noviembre 08, 2006

Un día inolvidable Parte II

Eran las 10:50 a.m. y habiamos 20 jugadores de un total de 25 esperando recibir nuestro paquete, la mañana era hermosa, el sol iluminaba con todo su esplendor el centro de la Ciudad de México, y lo único que no me gustaba era el calor que con el transcurrir de los minutos aumentaba y comenzaba a broncerme de una manera poco agradable, los segundos se hacían minutos y la incertidumbre crecía también con el correr del tiempo.

Miraba hacia los demás escaques y la gran mayoría ya había comenzado sus partidas, y sólo algunas pocas continuaban esperando la entrega de los tableros.

Ante esa situación mi molestía era evidente, había planeado muy bien este día, mi familia estaba a mi lado y la idea de que no podría jugar me irritaba en demasía.

35 minutos después todos mis compañeros de mesa fuimos integrados a diversos escaques, era evidente que la organización del evento fue ampliamente superada, sin embargo el cambio de mesa resulto benéfico en algunos aspectos.

Uno de ellos fue la ubicación que tenía, la mesa estaba frente al asta bandera, justo en el centro de la Plaza. ¡ Que mejor escenario podia pedir para jugar ajedrez !.

Y otro beneficio fue la entrega de mi ansiado paquete, ¡¡¡¡ wow !!!! por fin tenía la oportunidad de participar en el intento de romper el record mundial guinnes de partidas de ajedrez efectuadas en un solo lugar al mismo tiempo.

Aunque no todo era miel sobre ojuelas, la nueva ubicación estaba demasiado alejada del público y no era posible que mi gran porra pudiera ver mi desempeño ajedrecístico de una manera directa.

Faltaban 18 minutos para las once de la mañana cuando se iniciarón las simultaneas en nuestra mesa.

El Maestro con quien iba a medir mi nivel intelectual sobre el tablero de ajedrez era un Estudiante de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México ( U.N.A.M.). Su aspecto rayaba en lo bonachón y eso provocaba un buen ambiente en la mesa de juego.
¡¡¡ Inicio la partida !!!

Despues de poco más de 30 movimientos el Maestro me ofrecio las tablas y decidí aceptarlas, la partida fue buena y aunque obtuve un empate en la partida, yo tuve en algún momento del juego la oportunidad de obtener una ventaja sobre mi contrincante.

Una vez finalizado mi encuentro me dediqué a buscar a mi familia, para finalmente hacer fila y esperar a recibir el libro firmado por Antolí Karpov, la espera fue larga....... aproximadamente 30 minutos, yo llevaba un libro de las mejores partidas de él, y tenía la firme intención de que ese libro también me lo autografiara, y digo que tenía la intención por que cuando estuve frente a él, y estaba escribiendo su firma en mi libro, ¡ mi mente se bloqueo! estaba ahí..... delante del más grande Maestro de ajedrez de todos los tiempos, no todos los días se tiene la oportunidad de conocer a un Maestro de esa talla, y aunque no me dijo ni usa sola palabra, yo estaba realmente muy emocionado por aquel breve tiempo que compartí con Anatolí Karpov.

Para ese momento eran casi las 3:30pm y el sol estaba cayendo con todo su fuerza sobre nuestras cabezas, nos dirigimos a comprar bebidas para refrescarnos la garganta y comenzar el regreso a casa.

El viaje de regreso en el metro fue el momento que más disfrutarón mis hijas, jajajajajaja, no cabe duda que cuando uno es niño, la diversión se encuentra en todos lados.
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